domingo, 6 de julio de 2014

Ahora respondamos al texto de Marzano ....


Los invito a participar en este blog, la idea en esta ocasión es responder a la siguientes preguntas, en relación al último texto leído de Marzano: ¿Sobré qué asuntos focaliza sus estudios? ¿Cuáles son sus principales hallazgos? ¿Qué impacto tendrá en el rendimiento académico de los estudiantes? ¿qué opinión tienes de este estudio?.. 
A seguir participando !!! 

13 comentarios:

  1. Quiero iniciar mi participación, que espero sea de provecho para todos, señalando que ya el título del texto de Marzano: “El arte y la ciencia de enseñar” es muy sugerente, pues ya nos anticipa que nada de la tarea del profesor puede quedar al arbitrio de lo que demande el momento. En el texto, el Autor nos presenta una serie de investigaciones, compilaciones, mediciones, estudios de campo, etc. que nos aclaran que la profesión docente no depende de la inspiración con la que el profesor haya despertado ese día, y que hoy la ciencia psicológica nos ofrece evidencias claras de, porque sí o no, hacerlo de una u otra forma, para que los alumnos se motiven a interactuar efectivamente con el conocimiento. No obstante, también nos sugiere, al hablar del arte de enseñar, que si bien hay que manejar ciertas técnicas, estrategias y aplicarlas metódicamente, el modelamiento de una mente debe también realizarse con pasión, entusiasmo y creatividad. El profesor no es una autómata, pues debe atender a claves emocionales, afectivas, problemas del día a día, etc. pero, sin caer en la improvisación. Alejandra Garcés

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  2. En relación a las ideas nuevas que me aporta el texto, existen varias que me gustaría destacar: En primer lugar la consolidación de que es necesario dejar de improvisar o actuar sólo intuitivamente e integrar definitivamente “nuevas experiencias claves” (critical input experiences) de manera que, como asevera el autor: “si los alumnos comprenden los contenidos que se proporcionan en estas nuevas experiencias, ellos tendrán un buen punto de partida para lograr los objetivos” (p.29) Me parece necesario reitera esto, porque da cuenta de que los primeros instantes de nuestras clases son fundamentales. Estructurar bien el punto de partida es ya un indicio de los buenos resultados que obtendremos en términos de objetivos de aprendizaje. Alejandra Garcés uribe

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  3. Una idea que también logro organizar con más claridad es la de “enfoque comprehensivo”, que une la idea fundamental del paradigma constructivista en relación a que “los alumnos deben ser activamente involucrados en el procesamiento de la información”, con esta nueva que indica que “los procesos de enseñanza y aprendizaje necesitan interacción entre los estudiantes, el profesor y los contenidos” (Marzano, p.31) Resulta claro, en mi caso, que este enfoque que yo llamaría totalizador (en tanto comprende los elementos fundamentales del proceso: alumno, profesor, contenido, en interrelación) y que de seguro, para muchos de nuestros colegas, resultaría de más señalarlo. Con el enfoque de Marzano adquirió un estatus más riguroso y cuya plasticidad y fluidez se logra sólo con la experiencia. Considero que en la mayoría de los casos, todavía los profesores nos enfocamos más en un aspecto que en otro. Cuando la verdad es que todos se deben reciprocidad entre sí. Lograr este equilibrio supone ya un desafío en mis prácticas pedagógicas. Alejandra Garcés Uribe

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  4. ¡Buenas tardes a todos! Creo que el foco de Marzano está en buscar estrategias efectivas de vinculación del estudiante con el conocimiento, destacando el rol del profesor como guía en el proceso de adquisición y procesamiento de la información. Refuerza la idea, que aunque parezca obvia hay que verbalizarla, de que ellos deben identificar y destacar aquellas experiencias que se consideren claves para la adquisición de un nuevo contenido. Sin referirme aún a las estrategias propuestas por Marzano, quiero destacaren la de "pequeños fragmentos" la idea de que "el profesor es probablemente la única persona que puede determinar la naturaleza y el tamaño de estos fragmentos porque él conoce a sus estudiantes y el nivel de comprensión que pueden tener de los contenidos nuevos". Si extendemos esta idea a la planificación me pregunto: ¿Cuántos de nosotros volvemos a mirar nuestras planificaciones para intervenirlas y adaptarlas cuando conocemos más a nuestros alumnos y los reales conocimientos previos, fortalezas, desafíos que deberíamos enfrentar con ellos?¿Nos preocupamos de conocerlos no sólo desde la persona sino desde lo que trae la persona desde su integralidad en su "cajón" de conocimientos? Saludos. Victoria Grebe

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  5. Buenas noches
    En relación al texto de Marzano, al igual que ustedes, puedo comentar que es bastante enriquecedor, puesto que engloba los contenidos que hemos revisado en este proceso, además de organizarlos.
    Frente a las preguntas que presenta Victoria, no queda más que opinar desde la propia experiencia. En mi caso, es bastante recurrente volver y adaptar las planificaciones, lo importante es realizarlo con cuidado, pues fácilmente puede desencadenar una práctica apresurada y desordenada. circunstancia que dificulta aún más el aprendizaje de los alumnos. Es por esta razón que el texto de Marzano resulta muy valioso, puesto que reordena las estrategias y metodologías que se pueden ir aplicando y modificando. Saludos. Isabel G.

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  6. Buenas tardes a todos: La verdad que el texto de Marzano creo que es una excelente herramienta para utilizar con nuestros alumnos, como plantea Alejandra, esto nos permite planificar de buena manera nuestras clases y así evitar las improvisaciones, también nos da variedades de maneras de poder llegar a todos nuestros alumnos, utilizando diversas estrategias y así adaptar nuestras planificaciones y comparto con Victoria que en general nosotros nunca volvemos a mirar y menos aún adaptar nuestras planificaciones y este texto me hizo darme cuenta que uno debe intencionar aun más el trabajo, para poder lograr más y mejores resultados. Saludos Carolina Panisello

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  7. Hola nuevamente, concuerdo con Carolina, frente a la pregunta de Victoria. La verdad es que es escasa la oportunidad que tenemos (entendamos tiempo) para volver sobre lo andado y replantear estrategias u otros. Evidentemente, esta es una debilidad de nuestro sistema educativo en general. En Chile, los profesores nos preocupamos más de abarcar todo el currículum, que de profundizar en él y en la forma en que el alumno los está abordando. Evidentemente, habrá personas y profesores que pueden hacerlo con mayor facilidad, como nos cuenta Isabel. No obstante, no creo equivocarme cuando digo que son las excepciones que confirman la regla. En el caso de mi propia práctica, intento tomarme el tiempo para reflexionar y hacer reflexionar a mis alumnas, siempre, y con cualquier “excusa”, pero es un gusto que me puedo dar, tal vez porque aún no hay mediciones externas sobre mi asignatura. Más allá de esto, considero que el texto de Marzano ilumina para aprovechar mejor el tiempo del cual se dispone (que dicho sea de paso, nunca es suficiente) No desgastarse en crear estrategias para luego probarlas, sino en elegir rápidamente y con evidencias la que parece más provechosa. Por lo pronto, yo lo estoy compartiendo con una colega de español (recién egresada) que no está en el diplomado, en el tratamiento de comprensión lectora. Si no empezamos a ser más propositivos y proactivos nosotros mismos, el sistema (que finalmente somos nosotros) continuará igual. Cariños, quedo atenta. Alejandra Garcés Uribe.

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  8. En relación a la repercusión, que el texto de Marzano y las estrategias que nos presenta, podrían tener en mi práctica pedagógica y, particularmente, en la adquisición de conocimientos nuevos, debo decir que será (y está siendo) grande e importante. Debido a que no sólo recomienda, sino que explica con evidencias el por qué y cuándo es más conveniente utilizarla una u otra. En general, pienso que en mi asignatura puedo ir mezclando y variando, llegando a utilizarlas todas, en algún momento. Me interesa diversificar y dinamizar mis clases. No ser reconocida como la profesora de filosofía que sólo hace leer y desarrollar cuestionarios. Lamentablemente, muchos colegas son reconocidos por sus cuestionarios o sus guías, y “pare de contar”. Hasta ahora, en todo caso, resultaba obvio para mí que las actividades debían diversificarse y, de hecho, siempre estaba variando las experiencias en aula, pero el texto me amplía las posibilidades. Y también me motiva a introducir pequeñas modificaciones. El caso del profesor Hutchins y su clase sobre Hiroshima y Nagasaki, por ejemplo, reitera mi fórmula de ir deteniendo el video (reportaje o película) que complementa un nuevo contenido. Sin embargo, me orienta en el sentido de dividirlo en pequeños fragmentos (Marzano p.34) más de dos veces (que era la cantidad que yo consideraba prudente), sino de tantas como yo estime que son necesarias, para facilitar la memoria de trabajo y bajo la consideración que “la única persona que puede determinar la naturaleza y el tamaño de estos fragmentos es el profesor, porque él conoce a sus estudiantes y el nivel de comprensión que pueden alcanzar”. Además, de ofrecerme la certeza de que estos fragmentos pequeños o cápsulas de información se pueden realizar en diversas actividades: observación, lectura, escuchar, etc. Alejandra Garcés.

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  9. Otro concepto que implica una ampliación de mis prácticas es el relacionado con la “visión preliminar” que es necesario ofrecerle al alumno, antes de la presentación del contenido nuevo. Normalmente, yo utilizo actividades de motivación que yo suponía desencadenaban el pensamiento; pero después de leer el texto me queda la inquietud si estaban tan directamente relacionadas con el contenido central. En este sentido, soy ahora consciente del mayor cuidado y atención que debo tener en este sentido, de manera que la acción o actividad preliminar que escoja no se quede en una mera y superficial motivación, sino que tal y como destaca Mayer (2003), a quien Marzano cita (p. 33), facilite también “la comprensión y la transferencia” del alumno. Alejandra Garcés.

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  10. Marzano señala que se necesita una “aproximación comprehensiva que permita al estudiante construir el significado mientras interactúa con el contenido, con el profesor y con sus compañeros” (pág. 31) . Luego entrega una serie de componentes o estrategias, de los cuales me gustaría destacar dos:
    - La reflexión, entendida como la “revisión que los estudiantes realizan sobre sus experiencias de adquisición de conocimiento”. Esta estrategia tiene mucho valor, ya que se puede utilizar en cualquier momento de la clase. En el inicio es posible que aporte mucha información diagnóstica al profesor, durante el desarrollo de la clase, ayudará a guiar el aprendizaje y reenfocarlo si es necesario, y al final será muy útil como instancia de autoevaluación y evaluación de los aprendizajes logrados.
    - El aprendizaje cooperativo, entendido como un interactuar de los estudiantes en grupos acerca de los contenidos. Creo que esta estrategia no es aprovechada suficientemente, ya que se realizan “trabajos grupales” en la sala, pero su planificación y seguimiento debe ser más acucioso, detallado y cercano. Estoy de acuerdo con que los grupos deben ser pequeños, parejas o tríos, ya que al ser muy grandes hay estudiantes que van a tomar un rol pasivo, por lo tanto no habrá un mayor desarrollo del conocimiento. Saludos. Victoria Grebe

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    1. Hola, me parece que la observación de Victoria en relación a que el trabajo en grupo no se aprovecha es acertado. Tanto en cuanto al monitoreo que, en general, realizamos los profesores, como al contenido que les pedimos compartir a los alumnos. En general, lo que se observa es que los grupos se organizan "como pueden" sin una guía clara y específica (asignación de roles) por ejemplo. Se les deja solos, y el profesor, básicamente, se dedica a revisar conclusiones, sin haber participado o colaborado con los alumnos durante el proceso. Como profesora de Filosofía, el trabajo de reflexión grupal es de suma importancia en mi clase y, efectivamente, trataré de sacarla más partido. En este sentido, el texto de Marzano me hace tener certezas de cómo realizarlos. Alejandra Garcès

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  11. El tema del Procesamiento activo usando macroestrategias, es para mí como profesora de filosofía, una tema de suma importancia por cuanto soy de las profesoras que trabaja en los niveles superiores de la educación dónde el objetivo de reflexionar, acerca ya no de “porciones de la realidad”, sino de ella en su totalidad, es el núcleo que inspira la posibilidad de que sigamos en el currículum escolar (a Dios gracias) En este sentido, las evidencias que cita Marzano (p. 34 a 40) son de mucha aclaración y motivación para mí. Motivación porque pude ser consciente de que hasta ahora no lo estaba haciendo tan mal, en el entendido que las actividades que hasta aquí utilizo en mis clases, respetan en términos generales la mezcla que él propone. Pero, evidentemente, le da un sustento claro, preciso y coherente. De entre las que menciona como mínimas de ser utilizadas: síntesis, toma de apuntes, representaciones no lingüísticas, reflexión y aprendizaje cooperativo. Pude darme cuenta que las representaciones no lingüísticas están casi completamente ausentes de mis clases (salvo por la utilización de mapas conceptuales), pero que son imprescindibles para que el alumno realice síntesis de texto. Una de las técnicas que nunca (en 18 años de práctica) he utilizado, por ejemplo, son los pictogramas y la mnemotecnia. En consecuencia, la lectura del texto pone otro desafío: incluir en mis planificaciones estas técnicas. La lectura de un texto filosófico es más complicado (o al menos distinto) que uno de literatura, en términos generales, y, definitivamente, una profesora de filosofía no puede confiarse que el trabajo de extraer ideas centrales o aprender a sintetizar le corresponde al profesor de lenguaje. Este es un gran avance en la organización de mis esquemas de conocimiento. Alejandra Garcés.

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  12. Buenas tardes les escribo para hacer mis reflexiones finales, que estimo serán un tanto reiterativas, pero válidas al fin de cuentas. Ante todo, insistir en la idea de que el título del texto es una síntesis de lo que Marzano y el constructivismo nos invitan a ser y hacer en el aula. Más metódicos, contar con evidencias que nos sustenten, evaluar y mejorar nuestras prácticas, a través de las prácticas mencionadas u otras. Creo que en Chile, hace falta este tipo de ejercicio. El profesor en Chile actúa muy intuitivamente, aún, y cada vez que uno intenta ser más sistemático es calificado (lo digo por experiencia) de estructurado (en el mal sentido) o intransigente. El cuidado por invertir en una metodología más científica, si se quiere, no se vislumbra, y hasta se evita. Ser profesor significa ser un profesional que sigue técnicas concretas no que actúa visceralmente, o "les tira" actividades a los chicos para mantenerlos ocupados...Lamentablemente, esta situación es recurrente. Por mi parte, el convencimiento de que debemos sistematizar más, ordenar, reevaluar, todas nuestras prácticas. Tal vez, mi trabajo no resulte al 100%, porque no solo yo determino lo que sucede en el aula, pero sin duda que podré avanzar y conmigo mis alumnos. Fue un gusto intercambiar opiniones, quedamos en contacto. Alejandra Garcés

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